El propietario está obligado a realizar todas aquellas reparaciones que sean necesarias para hacer el piso habitable.


Con una excepción. El inquilino tiene que asumir la reparación cuando el deterioro no sea por el desgaste normal del piso y le sea imputable a él, excepto si demuestra que el daño no ha sido culpa suya ni de las personas que viven en la casa (art. 21 LAU).


Si no quieres sorpresas, es importante que quede constancia de cómo estaba el piso cuando entraste y como quedó cuando te fuiste. Por eso, haz fotos y vídeos de todas las habitaciones, tanto a tu entrada del piso como a la salida de éste. 


Si nos queremos curar en salud, podemos hacer que en el vídeo aparezca un periódico donde se vea la fecha de aquel día. De este modo, si hay alguna controversia, podemos demostrar el estado real en el que dejamos el piso.